Sérum: ¿qué es y para qué sirve el cosmético preferido de las expertas?

Piensa en el cuidado de la cara. ¿Qué es lo primero que se te ha venido a la mente? Correcto, una crema hidratante. Es que es un producto que enseguida relacionamos con la cosmética porque lo conocemos desde siempre. Incluso cuando no tenemos mucha idea de qué puede necesitar la piel, sabemos que la crema siempre funciona.

Y claro que es verdad, pero que sea el más famoso, no implica que sea el mejor. Si realmente quieres resultados a largo plazo o más en profundidad, no es lo que necesitas para ver cambios significativos en el cutis. ¡Ha llegado el momento de que destierres este tópico beauty! 

El cosmético que sí consigue hacer esto es el sérum. Pero tranquila, que si no te suena el término, vamos a contarte por qué este producto no falta en el neceser de las expertas en belleza (y deberías incorporarlo al tuyo cuanto antes). Un sérum no es otra cosa que un superconcentrado de activos capaces de transformar tu piel. Para que te hagas una idea sería el equivalente a darle a tu cutis un chute de smoothie dérmico.

Su textura es tan fluida y ligera que se absorbe con mucha facilidad y penetra mejor en las capas de la epidermis. De hecho así como la crema puede dejar residuo ya que está pensada para que se quede en la superficie (su función es más hidratante y protectora), verás que el sérum se absorbe por completo y no solo se extiende mejor por la piel, sino que su acción es más potente. 

Al ser tan ligeros, llegan incluso a las capas más profundas de la piel y consiguen que sus componentes actúen sobre ellas desde dentro. ¿Y de qué se encargan? De todo: desde hidratar las células hasta a regenerarlas pasando por protegerlas del daño de los agentes externos. 

Por esta razón, podemos usar un sérum a cualquier edad, ya que sus ingredientes ayudan también a prevenir el envejecimiento prematuro (¡ya tienes regalo para el próximo cumple del grupo de amigas!). No, no hace falta esperar a que se marquen las arrugas o empiecen a salir manchas por la exposición al sol. Un buen sérum hidratante, regenerante, antioxidante o incluso el que te protege de la luz azul del ordenador como el Blue Balance ya se encarga de que la piel esté en su mejor estado.

Líneas de expresión en la zona de los ojos

 

Pero, siendo tan ligero, ¿cómo utilizarlo sin que se desperdicie una sola gota? Por lo general, los sérums suelen venir en pequeños formatos, es decir que no encontrarás el tamaño de 500 ml como es el caso de una loción corporal. Tampoco te haría falta, ya que al ser tan concentrados necesitamos muy poca cantidad para ver su efecto en la piel te adelantamos que el bote dura bastante, lo que también va a agradecer tu bolsillo-.

Que vengan con un dosificador es de gran ayuda a la hora de repartirlo (olvídate de ese rato interminable que pasabas esperando a que se absorbiera el exceso de crema, te aseguramos que con el sérum no te va a pasar). Solo necesitamos tres o cuatro gotas para que la piel del rostro reciba los beneficios de su lista de superingredientes que penetran en segundos. 

Otro punto a favor del supercosmético es que al poder crearse todo tipo de combinaciones, hay un sérum para cada una. Da igual si tienes la piel grasa, seca o mixta, que el que se ajusta a tus necesidades hará que vuelvas a sentir amor a primera vista ¡pero por tu piel! Además, al absorberse tan rápido no tendrás la sensación grasa que pueden dejar algunas cremas (ni los indeseados brillos traicioneros, esos que te descubres cuando te etiquetan en una foto). 

Quizás es esta una de sus mayores ventajas respecto a otros productos, que como combina tantos ingredientes nos hace muy sencilla la rutina de belleza (así que ya no tienes excusa para no cuidarte de una vez). No vas a necesitar dedicarle media hora a tu piel porque tienes que utilizar un sinfín de productos, ni ponerte antes la alarma para que te dé tiempo a realizar todos los pasos.

Basta con aplicar un sérum multifunción para lograr los buenos resultados como único tratamiento. Y aunque por lo general no necesitan crema como complemento, sí que es verdad que pieles más secas o maduras pueden necesitar este extra de hidratación.

 

¿Cómo lo utilizo?

Ya que te hemos convencido de que no puede faltar en la rutina –y tú todos estos años sin imaginarte que la crema era insuficiente- es importante el orden en el que lo aplicas. Siendo un producto tan ligero, lo suyo es utilizarlo al principio, así evitamos que otros cosméticos más densos formen 'capa' y no permitan que penetre bien.

En primer lugar usa el contorno de ojos alrededor del hueso orbicular, después aplica el sérum por todo el rostro. Una vez se ha absorbido, que solo tarda unos segundos, ya se podrían utilizar los demás productos en el caso de que haya más cosméticos en la rutina. Por ejemplo, la protección solar si vamos a salir a la calle.

Aplicarlo es muy sencillo. Nada de imitar el gesto que tenemos integrado de deslizar las manos por la cara. Lo único que conseguimos es alejarlo de las zonas donde realmente tiene que hacer efecto. En su lugar, una vez tengas la cara limpia, prueba a dar pequeños toquecitos en sentido ascendente hasta que se absorba por completo.

El sérum es perfecto para cuidar la piel sin tratamientos invasivos o cuando no hay arrugas marcadas pero ya empiezan a notarse las líneas de expresión. También se usa después de un tratamiento invasivo, para exfoliarla de manera suave... Así que, con tanta variedad, ¿cómo saber cuál es el que necesitas tú? Como las listas de ingredientes pueden ser un jeroglífico, hemos dividido los cosméticos en categorías para qué sepas cuáles deberías buscar y, sobre todo, qué efecto van a tener en tu piel.

El sérum se aplica con un dosificador para calcular la dosis

 

 ¿Cuál debería elegir?

Si algo tiene los sérums es que son universales, sirven tanto a hombres como a mujeres (de hecho hay celebridades que comparten productos con sus parejas, eso sí que es un #couplegoals). Aunque es cierto que, en función del tipo de piel que tengamos, será más recomendable usar unos que otros. Lo bueno es que siendo cosméticos que buscan mejorar el funcionamiento de las propias células, es habitual que funcionan para la mayoría de pieles. 

Para ayudarte, hemos hecho una clasificación en función del objetivo que quieras, ya sea para actuar o para prevenir:

Hidratación 

Si te notas la piel apagada, seca o con sensación de tirantez, es probable que necesites un sérum hidratante. Busca aquellos que tengan ácido hialurónico en sus activos, ya que retienen el agua. 

Antiarrugas 

Suelen rellenar las líneas de expresión alisando la piel o directamente relajan los músculos faciales evitando su contracción gracias a péptidos de efecto bótox-like como el argilerine o el argilerox. También el retinol se encarga de combatir estas arrugas e incluso las más profundas o permanentes.  

Manchas 

Exfoliantes químicos como el ácido glicólico o el ácido láctico, eliminan suavemente las células muertas y desobstruyen los poros. Otro ingrediente que será tu aliado es la Vitamina C, que ilumina y aclara las manchas. Tendrás la piel más uniforme si tu sérum lleva este ingrediente ya que reduce la actividad de la melanina, así que evita el exceso de pigmentación. 

Reafirmante 

Remodelación del óvalo facial o firmeza en el propio tejido de la piel son los resultados que conseguirás gracias al colágeno marino o las isoflavonas de soja. Promueven la síntesis de colágeno natural y elastina, de ahí que consigas un rostro más elástico y de aspecto nutrido. Busca también péptidos de origen vegetal (como el Zirhafirm) o células madre vegetales de argán por su efecto tensor. 

Antioxidante 

Incorpora a tu neceser un sérum con vitamina E que protege las membranas celulares de los radicales libres. También la vitamina C o el extracto de alga espirulina retrasan el envejecimiento. Esta última, en concreto, repara los daños de la luz azul sobre el ADN de las células.

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